Mostrando entradas con la etiqueta culero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta culero. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de agosto de 2012

----


Del desengaño me quedan pequeños destellos.

A mi de pronto me brota tu sonrisa, esa que me volvía loca. Una que otra vez tintinea por ahí el recuerdo del brillo en tus ojos que ahora sé que es falso.
A veces sólo pienso, recuerdo y me sonrío, al mismo tiempo que me cuestiono ¿en qué momento pensé que esto iba a suceder?.
Otros días nada más puedo pensar que a veces toca aprender los errores de la forma más dura; miro hacia arriba, me encojo de hombros y me pregunto si algo de lo que pasó tocó en algún momento ese corazón que antes creía frío y ahora sé que está ausente.
El peor engaño que pudiste hacerme es permitir que me engañara.
Aún así, te sigo buscando la justificación perfecta. Me niego a creer lo que realmente eres.
Tal vez ya no esté tan dispuesta a cargar este peso. Nunca pensé que alguien fuera capaz de robarme esa fuerza de depositarme en el otro.  

Lapidaste el pequeño mundo que me había construido.

Todo fue mi engaño y esa pendeja sonrisita que me llevó incoherente por todos estos meses.            Todo por tan poco a cambio.

Nada por  todo a cambio.
                                                                                                                                                             
Pero sé bien que mi fiel espíritu es lo único que no me abandonó. Sé bien que pronto esto tendrá que ser el más triste de mis recuerdos y para ti la más pesada de tus culpas. 

El problema es que yo no quería ser tu culpa... sólo quería acompañarte por ahí de la mano.

¿Qué tuviste que pasar? ¿Cuánto tiempo te vas a proteger bajo esa creencia que lastimaron tu alma para seguir lastimando las demás? ¿Me puedes devolver algo, algo, tantito o poquito de la alegría que sentí el primer día en que te conocí?

Mi mantra para pasar de ti es: 

“Sólo los muertos se mueren de amor”.

Maligno by Aterciopelados on Grooveshark


lunes, 23 de julio de 2012

3 minutos

Dicen que toma sólo 3 minutos para que alguien se enamore de otra persona.
Ya seas hombre o mujer, si en estos minutos no cautivaste a la persona en cuestión, estás frito.
Pero ¿qué es exactamente aquello que debes tener para que en tan sólo 180 segundos puedas ganarte a una persona?
Si me concedieran un deseo relacionado con esto, me hubiera gustado tener aquella mágica combinación que se requería. Esa sonrisa, las palabras correctas, los ojos, el cabello o el cuerpo que podría convertirse en objeto de tu adoración.
En cambio, yo tuve suficiente en el primer cruzar de miradas.
Todo iba relativamente bien. No sabía sobre este secretito que los científicos me escondieron hasta el momento que ya no hubo vuelta atrás. Pero, como decía, nada era sustancialmente diferente hasta aquel día en que noté que en tus ojos había un lunar. Lo vi y te pregunté sobre él, sin miedo. Debiste haberte dado cuenta, que para hallar ese rasgo, tuve que entrar en lo más profundo de tu mirada, seguir cada movimiento de tus pupilas y tener el valor para preguntarte algo que haría tan evidente lo  que empezaba a sentir por ti.
Aunque todo se salió de control y ahora no hay retorno, tengo la fortuna o la mala suerte en la vida de tener calcados en la mente esos momentos del último sábado que no dejo de recordar a cada segundo. Ese día, te miré más cerca que nunca y recorrí con mis ojos cada secreto de tu iris. 
Tienes unos ojitos divinos, una sonrisita que me pone feliz y un corazón frío que no fue capaz de encontrar en mi eso que, en los primeros 3 minutos, hace que te pierdas en la mirada de esa otra persona.
En fin, la vida no siempre resulta de la forma que queremos.
Tal vez quiera declararme fiel investigadora y entrarle a la rebatinga de paradigmas, tal vez me aventure a elaborar una nueva teoría, en la que comprobemos que la relatividad ha tocado el tiempo de algunos y para ellos es necesario un año o más para enamorarse de una persona. O no.