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martes, 2 de agosto de 2011

Sociedad 2.0


 


“Gotas sobre gotas somos olas que hacen mares.
Gotas diferentes, pero todas iguales.”

La web 2.0 facilita la información compartida, el usuario puede operarla sin necesidad de un conocimiento en programación y permite generar contenido a cualquiera.  En esta nueva web podemos hacer blogs, subir fotos, emitir opiniones que muchos pueden  leer y que pueden difundirse rápidamente.
Ahora existen líderes de opinión que son retweeteados y cuyos Facebook o Blogs son puntos de partida para muchos. La red está llena de usuarios comentando, criticando y opinando sobre temas que van desde lo comercial hasta lo político.
Internet  nos ha dado voz a muchos que ni siquiera aspirábamos a pasar de alguna publicación escolar.
Pero este es el mundo virtual y la nube no tiene nada de real, ya que excluye a más de la mitad de la población.
La realidad de la Web 2.0 debe trasladarse a la sociedad civil y transformar nuestra ciudad en una red activa, crítica, orgánica y ágil.

¿El conocimiento? Compartido, criticado, analizado y divulgado para construir derechos y obligaciones.

¿La comunicación? Debe ser de dos vías, fácil y en tiempo real.

Nuestros perfiles en Facebook y Twitter manifiestan nuestra personalidad; en Internet platicamos sobre muchas cosas, pero en el mundo real algunos somos pasivos, apáticos, sin objetivos ni intenciones de mostrar lo que somos o queremos.
Tenemos que formar [hacernos] individuos que así como generan tráfico en la red, bajan música, suben fotos, crean notas, emiten críticas de producto, escriben poetweets, likean páginas, se unen a círculos, se dan de alta en blogs, consultan RSS, editan artículos, hagan lo mismo en el mundo real.
Podemos crear una  Wikicomunidad que comparta proyectos, los enriquezca y difunda tan rápido como la banda ancha; tomar el poder social y usarlo como herramienta para el país y como un factor de cambio hacia las esferas políticas. No dejar más a la decisión de los políticos algo tan importante como nuestro futuro.
La Sociedad 2.0 es la de los ciudadanos responsables de sí mismos, que construyen un país basados en el apoyo, confianza y corresponsabilidad, fundamentada en la cultura del trabajo, los valores y la simple buena onda de llevar todos los beneficios para todos de la mejor manera posible. 

miércoles, 5 de enero de 2011

Revitalizar el espacio

A veces las salidas de la Ciudad me resultan incómodas.  Salir entre las interminables colas de transporte de carga, urbano y particular se vuelven tan odiosas como tristes porque renuevas una realidad a la que no te enfrentas hasta que sales de tu microuniverso citadino.  

      Depende de dónde vivas, seguro conocerás una de esas zonas.  Ya sean las interminables naves industriales y los asentamientos irregulares en barrancas, Ciudad Labor o Santa Clara, Milpa Alta, el Molinito.  Hay veces que la gente no repara en lo que observa cuando hay un cerro desgajado o cortado: lo que vemos en ese corte son las entrañas de la tierra. Un poco de Santa Marta Acatitla o Chalco, tal vez Ecatepec o Tlalnepantla, en sí, la Ciudad de México tiene tantos ejemplos.

      Esto lo pensé hace unos 10 años mientras salía de viaje en autobús a dar una vuelta de vacaciones.  Continuaba mi camino por la autopista hacia Hidalgo y me preguntaba en dónde trabajaba toda esa gente de quienes veía sus casas a los lados de la autopista -ilusa yo,  pensaba que la gente conseguía trabajos nada más por ser mayor de edad-.  

Algunos pensarán que me refiero a la realidad de pobreza por la que atraviesa nuestro país, pero no, eso ya lo sabemos todos.  En realidad me refiero a una simple afirmación que hizo Mario Santiago Papasquiaro y que cada vez que veo esto viene a mi cabeza una y otra vez:

     "La ciudad se lo come todo..."

     Se come y acaba con toda voluntad de armonía.  Avanza y destruye todo vínculo del ser con su providencia, raíz y destino final.  Construye el concreto a la vez que desconstruye las relaciones sociales y vínculos humanos.  Se expande y succiona el subsuelo hasta dejarlo hueco. Termina con lo que alguna vez fue el orden natural de las cosas. Consume todo tipo de vida, para dar lugar a todos nosotros.

     Mucho de lo que hemos perdido como sociedad ha sido el resultado de la alteración que las altas concentraciones humanas de las megalópolis provocan.  Hemos olvidado el ser humano y ahora sólo sabemos marcar nuestras individualidades a través del espacio urbano.

     Todo eso que antes era, ahora es puro concreto gris.

     De alguna manera dimos con este video y se los quiero compartir, aunque sé que ya muchos lo conocen.  Creo que es una de las tantas formas de  retornar lo humano a la megalópolis, o al menos a algunas de sus partes.

     El color sana, reconstruye e impulsa estos barrios que al rededor del mundo, como en México, han destruido el tejido urbano.  Su trabajo en equipo es admirable y, aunque muchos tienen sus reservas en el uso publicitario o el estilo del proyecto, creo que valdría mucho la pena intentar algo así.


     Se imaginan las colinas de la Sierra de Guadalupe o las Faldas del Ajusco así? 

Feliz 2011

miércoles, 25 de agosto de 2010

Indígenas, territorios y raperos


Para muchas personas es inexplicable la relación de los indígenas con la tierra.  Es más, para muchas personas no está claro que los indígenas tienen otra concepción del universo que nos rodea, ya que estamos inmersos en la mentalidad occidental.


La propiedad de la tierra y la forma en que la concebimos se modificó cuando a finales de la Edad Media se empezaron a cercar los terrenos y se inició la propiedad privada.  Nuestra idea más recurrente es que la posesión de tierras es equivalente a la riqueza económica, tenga o no tenga una productividad.


Los indígenas, tanto antiguos como contemporáneos, basan el significado de la tierra en algo más profundo que la producción económica derivada de ellas.  La tierra es su vínculo más directo a la madre de todos los seres vivos, es ahí donde están sus muertos y el espacio físico que expresa su transcurso por la vida mundana; es por esto que no podemos concebir como se aferran a la defensa de terrenos secos y salitrosos, como en Atenco o creemos absurda la negación rotunda de los neozapatistas a acatar la modificación que hizo nuestro amiguito Salinas al artículo 27 como método de aplicación  del TLC en México.

Pero la tierra es más que un simple vínculo a nuestra madre, la tierra es el espacio real en el que nuestra gente se desenvuelve, vive, sueña, llora, come, conquista y se desarrolla, es la matria.  Pocos podemos entender el sentido de territorialidad que algunos de los barrios populares heredaron  de nuestros antepasados indígenas, ya que la mayoría de nosotros nos encontramos buscando el asenso en la escala social por medio de la geografía del D.F., es decir, la mayoría tendemos a relacionar nuestro éxito profesional, económico, cultural y social con la colonia en la que vivimos.

Es así como algunos buscamos llegar al centro de la metrópoli para tener accedo a los servicios del equipamiento cultural urbano de la Condesa, la Roma, la Juárez, la del Valle; allgunos buscan el beneficio de status que brindan colonias como Polanco, las Lomas, Tecamachalco, Interlomas o Santa Fe.  O también muchos buscan el significado implícito de ser una familia nice que vive en los suburbios satelucos, por ejemplo.

Esta reflexión viene a mi cabeza porque puedo vincular el sentimiento de territorialidad e identidad que los raperos tienen con sus barrios de origen, con el de los indígenas.  Cypres Hill siempre expresó gran gratitud a su barrio de origen en L.A., del mismo modo, Eminem rindió tributo a Detroit, la ciudad en la que se desarrolló en su horrible película 8 mille. Más para acá, Control Machete, defendió y dignificó el barrio de San  Pedro en Monterrey en sus letras, mostrando que sus raíces eran motivo de gran orgullo.  

Hay algunos compositores contemporáneos que retoman el vínculo entre el ser humano y sus tierras que los indígenas tanto defienden trascendiendo  las barreras culturales y relacionando la identidad regional con una identidad de clase muy particular y, a mi gusto, de una manera muy fina.  Manu Chao y Calle 13 son ciudadanos del mundo o de Latinoamérica que identifican su música con la lucha de clases (de una manera heterodoxa, contraria a los marxistas de la old school), que trasladan de manera geográfica tanto a Europa como a América; sus canciones muestran una realidad paralela entre México, Guatemala, El Salvador, Estados Unidos (el de los migrantes), Puerto Rico, Colombia, Brasil, Argentina, Venezuela, Perú, Cuba, entre otros.  Toman como bandera de lucha la situación de caos, olvido e inseguridad que viven Juárez y Tijuana, dignifican el levantamiento de los pueblos neozapatistas de Chiapas, ensalsan la lucha que los tepiteños tienen en contra del sistema capitalista desde la Invasión Norteamericana, recuerdan los movimientos de mapuches, cocaleros, araucanos y guerrilleros de Sudamérica; recuerdan con agrado los barrios de La Perla, protestan contra la ocupación de Panamá o redimensionan de manera apologética los movimientos clandestinos como la Mara Salvatrucha y la guerrilla colombiana, por ejemplo.  

La defensa del territorio se ha convertido en una seña característica del ser latino y el sentimiento identitario para algunos ha rebasado los sentimientos nacionalistas charros y patrioteros impuestos en el mainstream.  La nacionalidad ahora adquiere significados de clase y pertenencia cultural, identificación de panoramas y empatías humanitarias entre luchas sociales de todas las latitudes sin importar los límites políticos que nos ha impuesto el sistema mundo.

La música es definitivamente la mejor expresión multicultural de este nuevo movimiento.  La globalización tiene su aspecto positivo, y ese es  el de compartir con personas al rededor del mundo, por medio de la música, el internet, el cine, la danza y el conocimiento el repudio a la imposición del sistema occidental de pensamiento, el tedio de la vida cotidiana marcada por la geocultura y el FIRME DESEO DE LOGRAR UN MUNDO EN EL QUE QUEPAN MUCHOS MUNDOS.

...y que viva la música de fusiooooooón!!!
Escuela de los Caracoles Zapatistas