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viernes, 1 de abril de 2011

Dicen que la familia no se escoge...


¿La familia cone?
Hay cosas que se quedan, duran un rato, son constantes y otras que como llegan, se van.  Hay sueños que son irrealizables o que los volvemos complejos, cuando en realidad son sólo trivialidades y hay momentos que parecen como mil sueños juntos que se quedan impresos en nuestras memorias.

La verdad de la vida creo que sólo se revela en el último momento, del último suspiro, de tus últimos recuerdos; para mi eso es una cuestión de terror nocturno.

Después de recapitular, desvariar, concentrar y repensar los últimos ires y venires de mi vida, me he dado cuenta de que vivir al límite de tus expectativas (o las de alguien más) sólo te lleva a reflejar el límite de tus frustraciones. Justo ayer le decía a una querida amiga que mi vida es un mar abierto en el que me sujeto a una llantita salvavidas de la que pende mi preciosa hija y, aun así, creo que voy por buen camino -salvo algunas conductas que sé que debo de cambiar-.

La nueva familia disfuncional
Ahora comienzo de nuevo, en un nuevo lugar, con nuevas personas que ni siquiera sé si permanecerán y con la nueva convicción de ser una hippie que deje fluir su futuro, ya que no hay otra manera de seguir con esto sin que se me safe un tornillo.  

Mi familia extendida.  Falta Mapsi y Eli.
Me gustaría saber cómo va a terminar todo, pero no y eso me asusta como el diablo y heme aquí, escribiendo sentada en una sillita de bebé para auto, con toda la Avenida Revolución observando la intimidad de mi hogar, sin muebles, con un rommie que me ha demostrado su gran apoyo y una que ansío que llegue, deseando incluir en mi vida a una persona que apenas conozco y pendiente de cómo hacerle en una quincena con 300 pesos de presupuesto. Todo sea por la única parte de familia que me queda de apenas 2 años de vida. 

Cómo el monito Domo: los ojos bien abiertos, la cara tooooda espantada, pero el cinturón bien puesto. o como diría el ñero mayor y mentor de mis 'guarréz':
'Nomás no me ponga su carita de pendeja'
Domo a punto de bajar por la pendiente más empinada que ha tenido hasta ahorita la Montaña Rusa