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miércoles, 6 de julio de 2011

5 Monumentos al horror y una sorpresita.

Algunos de los recuerdos viles, sólo los borro. Pero estos monumentos perduran en mi memoria como un ejemplo al horror escultural y la terrible perspectiva de la realidad. Humor involuntario grabado en piedra para las futuras generaciones.

En cuenta regresiva, estos son algunos de los monumentos que recuerdo con grato asco.

5. La Chichona de la Avenida Ruiz Cortines

Debo admitir que los tabasqueños saben apodar lugares. avenidas y monumentos. Si no me creen, júzguenlo ustedes mismos. Lamentablemente no tengo la mejor imagen porque ya no estoy allá. Debo comentarles que también en ese estado se encuentra un monumento al niño Fisión, del cual no pude encontrar imagen; qué pena.

Este monumento es tan importante como el Ángel de la Independencia en el D.F., por lo que es muy gracioso escuchar que todos, absolutamente todos, lo refieren igual: La Chichona. Niños y adultos. La procedencia es obvia, esta mujer tiene un buen par de melones en sólida piedra.



4. Monumento a la Naranja y/o naranjero. Álamo, Veracruz. 

Para todo el que conozca esta región del bello estado mexicano, sabe que hay incontables árboles de naranja de donde sale toda la que consumimos en el país. Por supuesto, es el sustento principal de muchas familias, lo que justifica la estatua, pero no por eso deja de ser cagado.

Para mi representa un logro de la ingeniería veracruzana. Disfrútenla



3. El Jesús del panteón de Jardines del Recuerdo - Tlalnepantla (lo cual explica por qué puse 'El Jesús' 

Los satelucos/norteños/perdidos deben conocer éste. Mejor dicho, cualquiera cuyo familiar muerto haya sido enterrado en Jardines del Recuerdo.  Sucede que al escultor le faltó un cachito de cuello, por lo que parece que el mesías te recibe con un cálido 'Ya ni pedo, güey, ya te moriste' o un 'Yo qué culpa tengo' en dicho panteón. 

En un entorno así de hostil lo menos que quieres es un Cristo pusilánime.


2. Cabeza de Juárez en Iztapalapa, México D.F.

Cuando me piden pensar en un lugar remoto, siempre me viene a la cabeza -irónicamente- la Cabeza de Juárez. No algo alusivo a sus leyes ni sus logros o méritos históricos, sino una cabeza enorme y horrible fue elegida como estructura para tener algo adentro.  Creo que es una especie de casa de la cultura o librería, pero, neta, ¿quién va a querer cruzar las avenidas que la circundan? 

Créanme, la toma es muy bondadosa con el contexto de este monumento.



1. Monumento al Cangrejo en Tabasco.

Esto es un combo: monumento espantoso y un WTF nacional, orgullo local tabasqueño.  Resulta que el cangrejo tiene un gran lugar en la alimentación de este adorable estado (no es sarcasmo, soy de allá), por lo que un monumento es muy lógico; lo que mucha gente no entenderá es ¿por qué tiene una pinza más grande que la otra? ¿Quien quiere adivinar? Tengo la respuesta, pero veamos que se imaginan, de cualquier modo este blog se caracteriza por no tener interacción, no creo que deje a nade con la duda.


La última y nos vamos:

El Coyote Cojo de Neza, hecho por Sebastián, el gran escultor.

Daría una breve explicación, pero simplemente odio su trabajo. ¡Iiiiiac!



Saludos y linda semana a todos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

País de puentes

Cuando era pequeña acostumbrábamos ir a una ciudad cercana a mi pueblo, Ciudad Cárdenas, Tabasco.  Qué me disculpen mis entrañables amigos tabasqueños, pero creo que es una de las ciudades más feas que he visto, junto con Reynosa, Ciudad Victoria y Cerro Azul.  Y la recuerdo porque sólo pasábamos a su lado en nuestro regreso a Paraíso -que sí le hace GRAN tributo a su nombre-, cuando viajábamos del defe.

El punto es que, durante este recorrido veíamos en toda su expresión el humor involuntario que pueden  llegar a tener los tabasqueños y sus monumentos.  Recuerdo el niño fisión, Benito Juárez sin proporción, la glorieta de la Chichona, en fin, cada uno da para un post.

Ahora me toca contar sobre el puente que lleva a la nada, un auténtico puente mexicano, que bien podría representar el proyecto de nación de 1824, 1857, 1917 y el actual: No llevan a nada, no se acuerda nada y sólo es un estúpido gasto de dinero.  Les presento el puente a la nada:


Ahí está, a la Fito Páez, a un lado del camino, pero no creo que le guste a nadie.  La maleza se lo come y el concreto (que tan caro es) está poco a poco cediendo a la humedad.  Bien puede ser una imagen del programa 'La Tierra sin Humanos' del History Channel.  El puente que sube de ningún lado y baja a ningún lado.  

En realidad nunca supe cual era el objetivo.  Por algunos años pensamos que era un plan a futuro para expandir la carretera libre a autopista, pero como pueden observar en la fotografía (cuyo sitio original está debajo y es una crónica fotográfica de un viajero de Mérida al D.F.) la super carretera lo pasa por un lado, ignorándolo, como si no hubiera costado nada.

Sólo en México