viernes, 28 de septiembre de 2012

Esa noche perdí mi arete


De pronto, un remolino de recuerdos me llevó casi ausente justo al momento del que me había forzado a escapar. 
Después de todo, uno no se esfuerza en buscar la bisutería barata.
¿De dónde salen las ganas de querer olvidar algo? ¡De querer extraviarlo y nunca encontrarlo!
De pronto y cuando volví a pensarlo, me di cuenta que la vida es eso que pasa mientras tu esperas conservar ese arete en forma de flor*, que nacía y maduraba sin sentido alguno conmigo.
Por si acaso, por cualquier cosa, o con un pedestre "por si las moscas", tiré el par.

Pero, antes de reflexionar todo esto, justo al día siguiente, pensé en que debía haber quedado en el sillón y debía ir por el. Antes de pararme a buscarlo, escuché, como una notificación, a lo lejos, un buenos días. Una campana que aguardó a sonar oportunamente hasta esa mañana, para al fin, hacerme entender que no se podían cosechar flores donde nunca hubo nada que sembrar.

*Ya sé que mi alusión a John Lennon es bastante rascuacha, pero déjenme, al fin es mi blog y me vale pura madre.



domingo, 9 de septiembre de 2012

Demos vida

Su entorno nos marca, su espacio nos determina.

Podemos apostar que el mayor progreso civilizatorio del ser humano fue la ciudad, también podemos mal decirla e incluso repetir una y otra vez que saldremos de ella en tanto sea posible, pero la verdad, es que esta matria nos marcó a todos y por sus venas fluimos como la sangre por nuestro cuerpo.

Somos la auténtica biomasa que la mantiene viva.

¿Alguna vez quisimos sentirnos parte de algo? Probemos por creernos parte de nuestro entorno.

Cada que lo haces, sientes que te fundes en su concreto y que casi puedes escucharla, como cuando te acercas al pecho de alguien, como cuando sientes el pulso de una persona. Esta masa de concreto desnaturalizante, caótica y exterminadora de ecosistemas, nervios y almas, está viva y tú la alimentas.

Esta es mi imagen urbana. El Cerro del Chiquihuite y las tres trazas urbanas que me impactaron tanto que me llevaron a quererte entrevistar por el resto de mis días, Ciudad Monstruo.
¿Será que adivinen @elilemri y @miriposita de qué se trata esto? Dejo voluntariamente el Google, de Google Maps, porque estas chulas visiones satelitales tienen dueño.


viernes, 24 de agosto de 2012

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Del desengaño me quedan pequeños destellos.

A mi de pronto me brota tu sonrisa, esa que me volvía loca. Una que otra vez tintinea por ahí el recuerdo del brillo en tus ojos que ahora sé que es falso.
A veces sólo pienso, recuerdo y me sonrío, al mismo tiempo que me cuestiono ¿en qué momento pensé que esto iba a suceder?.
Otros días nada más puedo pensar que a veces toca aprender los errores de la forma más dura; miro hacia arriba, me encojo de hombros y me pregunto si algo de lo que pasó tocó en algún momento ese corazón que antes creía frío y ahora sé que está ausente.
El peor engaño que pudiste hacerme es permitir que me engañara.
Aún así, te sigo buscando la justificación perfecta. Me niego a creer lo que realmente eres.
Tal vez ya no esté tan dispuesta a cargar este peso. Nunca pensé que alguien fuera capaz de robarme esa fuerza de depositarme en el otro.  

Lapidaste el pequeño mundo que me había construido.

Todo fue mi engaño y esa pendeja sonrisita que me llevó incoherente por todos estos meses.            Todo por tan poco a cambio.

Nada por  todo a cambio.
                                                                                                                                                             
Pero sé bien que mi fiel espíritu es lo único que no me abandonó. Sé bien que pronto esto tendrá que ser el más triste de mis recuerdos y para ti la más pesada de tus culpas. 

El problema es que yo no quería ser tu culpa... sólo quería acompañarte por ahí de la mano.

¿Qué tuviste que pasar? ¿Cuánto tiempo te vas a proteger bajo esa creencia que lastimaron tu alma para seguir lastimando las demás? ¿Me puedes devolver algo, algo, tantito o poquito de la alegría que sentí el primer día en que te conocí?

Mi mantra para pasar de ti es: 

“Sólo los muertos se mueren de amor”.

Maligno by Aterciopelados on Grooveshark


jueves, 26 de julio de 2012

Todos para uno y uno para todos.

Esta es la historia extragloríficada, más no falsificada de tres mosqueteros contemporáneos, cuya empresa era pelear entre las debacles de la vida y la educación media superior en adelante, contada por la mosquetera remisa.


Ellos eran apenas tres jóvenes, cuyas historias se cruzaron al ingresar a la honorable institución, formadora de soñadores y emprendedores, México Siglo XXI en las tierras de Naucalpan, cuna de la pulquerías como el Tercer Mundo y los Remos, así como lugares de la vida galante como el Bola 8, Pool Dog, Te-kill-ass, El Barril, el Vulvo y Don Quintín.

Esta historia es demasiado larga y en sus detalles podríamos perdernos, por lo que su servidora, prefiere centrarse en hacer una breve reflexión sobre las personalidades de esta triada de jóvenes hijos de las crisis neoliberales y víctimas del pop mundano.

Así, como vemos en esta fotografía, documento fiel de la historia y personalidades que hemos de describir brevemente, encontramos que en medio está el mosquetero más constante y leal. A los lados, dos que no son muy profesionales. Una vez, hace muchos años, ellos prometieron en una legendaria noche de juerga, ser los mejores amigos por siempre y, aunque con problemas, se ha cumplido hasta hoy.

El mosquetero, Rodrigo de Ruiz, de la provincia de que la Quinta verga -justo como él la refería- de las colindancias con la hacienda del Pedregal, en Atizapán de Zaragoza, fue siempre el más prudente. Cuando había problemas, era cauteloso y no tomaba partido. Su mente calculadora, le hizo ganarse el mérito al más maquiavélico de la corte y el equipo, ya que nunca zucumbió a las luchas internas de poder que las otras dos siempre tuvieron en juego. Desde pequeño, el fue un alma servicial que se dedicó al noble servicio de la atención a comensales, abriéndose paso de una forma admirable y digna, siempre fiel a sus ideales. Ahora, se dedica al manejo de los dineros y ayuda pronta de los aldeanos a salvaguardar sus patrimonios. Todo un guarrior.

Trovador de corazón y amante de lo bohemio era un observador y estudioso de la conducta humana, por lo que muchas veces fungió como guía y factor de coherencia para las otras dos integrantes del equipo. Aunque graves, sus problemas, nunca le hicieron perder la sonrisa y ese humor, que de tan simple, a veces molestaba. Era poco ágil, su cabeza era grande y su cuerpo torpe -de vez en cuando su anatomía hacía las veces de delfín-; él siempre se justificaba diciendo que su cuerpo "todavía estaba creciendo" y era por esto que no lo "medía" correctamente. A pesar de esto, las mosqueteras eran sus fieles escuderas, más cuando intentaba adentrarse en las artes de Baco y decidía hacerla de divertimento en las fiestas. A pesar de su poca o nula habilidad para dominar las bebidas embriagantes, el honorable Rodrigo, siempre cuidó de las que decía, eran unos de los pilares de su vida. 

El siempre estaba ahí, para las dos, aunque entre ellas se odiaran.

La mosquetera Alejandra de la Vega, nos podría tomar cientos de caracteres y no terminaríamos de describir sus hazañas en su paso por este mundo. Ella era la de la pasión y el carácter, su irascible e incontenible alma estaba determinada a vivir lo que pudiera vivir mientras este mundo se lo permitiera. Su vida ha sido uno de los casos más admirables para la que narra. Para ella la escuela y las artes de las letras eran cosas minúsculas que sólo la detenían de su verdadero objetivo: el cielo mismo.

Esta mosquetera tenía la pasión de una verdadera guerrera, cuya causa era viajar por donde el viento le permitiera, eso sí, siempre acompañada de un clamato y su buena cerveza. ¿Qué podría detenerla, si tenía la protección divina de su madre en cada momento? Un ser maravilloso, en realidad, siempre lleno de rincones y claroscuros que sólo sus dos leales compañeros pueden entender. Una mujer que a veces poco se puede entender, pero que su gran corazón y carisma sólo pueden lograr que la quieras lejos de toda lógica imperante.

La mosquetera de la izquierda, en cambio, era un tanto más reservada. Un poco más en la espera de lo que su juicio le fuera dictando. Digamos que ella, siempre se sintió abrumada de que su vida era, hasta cierto punto fácil, comparada con sus amigos, así que ella decidió callar y aprender de ellos. Y eso hizo.

En la provincia de San Mateo, de donde era oriunda, los vientos no cambiaron mucho. Cuando sus dos compañeros de la vida se fueron a recorrer tierras lejanas o simplemente encontraron otros caminos, ella permaneció en la espera de aprender una gran lección que estos dos grandes le dieron: cuando la vida te regala dos hermanos más, debes luchar contra todo y todos por ellos.

Un tiempo, la pequeña y cauta mosquetera se alejó y decidió probar otras dinámicas. Recogió otras experiencias. No fue mucho, porque se dio cuenta que la verdad de la vida se compone de esos pequeños momentos en que a su lado sonrío, de sus lecciones, de sus momentos más difíciles y de los buenos recuerdos. 

Cuando los buscó, no fue demasiado tarde. Bien dicen que uno para todos y todos para uno. Aunque los tres tenían graves errores, al parecer podían más los recuerdos de tantos momentos que marcaron sus vidas por siempre. Pero, ya saben, las cosas habían cambiado un poco, y como reza el dicho:

"No es lo mismo los tres mosqueteros, que doce años después"


¿Qué nos esperará, en las nuevas batallas de adultos contemporáneos? Por lo pronto, yo digo que esta mosquetera, tiene una lección más que aprender de sus compañeros. Y tal vez ellos, se animen a aprender de ella, la lección más dura y que la hizo regresar a buscarlos.

¡Nos quedan muchos años, amigos!


lunes, 23 de julio de 2012

3 minutos

Dicen que toma sólo 3 minutos para que alguien se enamore de otra persona.
Ya seas hombre o mujer, si en estos minutos no cautivaste a la persona en cuestión, estás frito.
Pero ¿qué es exactamente aquello que debes tener para que en tan sólo 180 segundos puedas ganarte a una persona?
Si me concedieran un deseo relacionado con esto, me hubiera gustado tener aquella mágica combinación que se requería. Esa sonrisa, las palabras correctas, los ojos, el cabello o el cuerpo que podría convertirse en objeto de tu adoración.
En cambio, yo tuve suficiente en el primer cruzar de miradas.
Todo iba relativamente bien. No sabía sobre este secretito que los científicos me escondieron hasta el momento que ya no hubo vuelta atrás. Pero, como decía, nada era sustancialmente diferente hasta aquel día en que noté que en tus ojos había un lunar. Lo vi y te pregunté sobre él, sin miedo. Debiste haberte dado cuenta, que para hallar ese rasgo, tuve que entrar en lo más profundo de tu mirada, seguir cada movimiento de tus pupilas y tener el valor para preguntarte algo que haría tan evidente lo  que empezaba a sentir por ti.
Aunque todo se salió de control y ahora no hay retorno, tengo la fortuna o la mala suerte en la vida de tener calcados en la mente esos momentos del último sábado que no dejo de recordar a cada segundo. Ese día, te miré más cerca que nunca y recorrí con mis ojos cada secreto de tu iris. 
Tienes unos ojitos divinos, una sonrisita que me pone feliz y un corazón frío que no fue capaz de encontrar en mi eso que, en los primeros 3 minutos, hace que te pierdas en la mirada de esa otra persona.
En fin, la vida no siempre resulta de la forma que queremos.
Tal vez quiera declararme fiel investigadora y entrarle a la rebatinga de paradigmas, tal vez me aventure a elaborar una nueva teoría, en la que comprobemos que la relatividad ha tocado el tiempo de algunos y para ellos es necesario un año o más para enamorarse de una persona. O no.



sábado, 16 de junio de 2012

Tepeyahualli


Vi este tipo de fotografías por  primera vez en el album de Instagram de un amigo y me pareció increíble. Después me enteré que se llaman polares y si sigo equivocada, corríjanme.
Cuando las veo me imagino el pequeño planeta en el que vivía el Principito. También me imagino que son pequeños ciclos que nunca se cierran y se prolongan hasta donde yo quiera; la mejor idea para mi es que son tepeyahuallis, diminutos cerros redondos de los que el agua surge para alimentar a los que una y otra vez los rodean sin saber cómo salir de ellos.

Mapas mentales

Dejo las notitas que a diario hago de algún lugar de la ciudad.
Dije lo de "a diario" para mamacearme, en realidad lo hago cada que puedo.
¡Entren! Usen Evernote, es la onda.
Uso compartido de la libreta de Evernote: Mapas mentales